sábado, 18 de enero de 2020

El infierno

El amor es todo alegría, regocijo y contento, y más cuando el amante está en posesión de la cosa amada.
No es Dios quien nos rechaza, somos nosotros los que rechazamos a Dios, aquí en la tierra y en el cielo.

jueves, 16 de enero de 2020

El cielo

Ni ojo vio, ni oído oyó lo que Dios tiene preparado para los que le aman.
San Pablo tiene también una imagen que es muy interesante: al igual que un gusano se convierte en mariposa, sin dejar de ser el mismo individuo, nosotros nos transformaremos con la resurrección de los cuerpos, porque las almas no mueren y se unirán al cuerpo nuevo, y también el alma será renovada, junto con el cuerpo.
En el cielo también habrá una renovación de todo lo creado. Y estaremos íntimamente unidos a Dios Padre, que es toda la belleza, toda la verdad, todo el bien; a Dios Hijo, que es toda la ciencia, todo el conocimiento, toda la sabiduría; a Dios Espíritu Santo, que es todo el amor, ... aunque todo lo que podamos decir de una persona divina, se puede decir de las tres.
Y será para siempre, para siempre, para siempre, como le gustaba decir Santa Teresa a su hermano Diego, cuando se dirigían a tierras de moros para ser decapitados.
El cielo no es un lugar, sino un estado. No hay espacio ni hay tiempo. Es estar con Dios, con un cielo nuevo y una tierra nueva, con una felicidad, una belleza y un placer que nada en la tierra se acerca ni por asomo. A la vez un amor, un conocimiento, una sabiduría y un placer que produce la verdad, que todo lo de la tierra es sombra, porque sentiremos plenamente como nos ama Dios, nuestro Padre, y si somos hijos herederos de la gloria eterna.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Navidad

El Hijo mismo es la Palabra, el Logos; la Palabra eterna se ha hecho pequeña, tan pequeña como para estar en un pesebre. Se ha hecho niño para que la Palabra esté a nuestro alcance. «ahora, la Palabra no sólo se puede oír, no sólo tiene una voz , sino que tiene un rostro que podemos ver: Jesús de Nazaret».
«La Navidad nos recuerda que el Señor es el principio y el fin y el centro de la creación: en el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios (Jn 1, 1). Es Cristo, el que atrae a todas las criaturas: por Él fueron creadas todas las cosas, y sin Él no se ha hecho cosa alguna, de cuantas han sido hechas (Jn 1, 3). Y al encarnarse, viniendo a vivir entre nosotros nos ha demostrado que no estamos en la vida para buscar una felicidad temporal, pasajera. Estamos para alcanzar la bienaventuranza eterna, siguiendo sus pisadas. Y esto sólo lo lograremos aprendiendo de Él»
¿Cuántas veces hemos invocado ya, con el corazón o con los labios: «veni, Domine Iesu»?
¿Aprovechas las luces y los adornos navideños, para pedir que Dios tenga la respuesta que se merece de sus criaturas, de cada uno de los que estamos aquí.? Nuestro Padre nos impulsaba a aprovechar estas semanas para «construir con el corazón un Belén para nuestro Dios. Con mayor ilusión que en nuestros años de infancia, habremos preparado el portal de Belén en la intimidad de nuestra alma».
Dios no solamente se ha inclinado hacia abajo, como dicen los Salmos: ha "descendido" realmente, ha entrado en el mundo, haciéndose uno de nosotros para atraernos a todos a Sí».
El mismo hecho de poner el belén en nuestros hogares expresa «nuestra espera, que Dios se acerca a nosotros (...), pero también es expresión de la acción de gracias a Aquel que ha decidido compartir nuestra condición humana en la pobreza y en la sencillez».

viernes, 29 de noviembre de 2019

Padrenuestro 2

El pan nuestro de cada día dándole hoy: Se refiere al pan material, al alimento, casa y vestido,... médico y medicinas y todo lo material.
Nadie puede servir a dos señores. Por eso os digo: no estéis preocupados por vuestra vida: qué vais a comer; o por vuestro cuerpo: con qué os vais a vestir. ¿Es que no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26Mirad las aves del cielo: no siembran, ni siegan, ni almacenan en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Es que no valéis vosotros mucho más que ellas? 27¿Quién de vosotros, por mucho que cavile, puede añadir un solo codo a su estatura? 28Y sobre el vestir, ¿por qué os preocupáis? Fijaos en los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan, 29y yo os digo que ni Salomón en toda su gloria pudo vestirse como uno de ellos. 30Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios la viste así, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? 31Así pues, no andéis preocupados diciendo: ¿qué vamos a comer, qué vamos a beber, con qué nos vamos a vestir? 32Por todas esas cosas se afanan los paganos. Bien sabe vuestro Padre celestial que de todo eso estáis necesitados. 33»Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se os añadirán.
Y el alimento espiritual, la sagrada Eucaristía: humildad de Jesús... más en la hostia Santa. Él nos espera desde hace XXI siglos.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Primero perdonar a quienes nos ofenden: él me ha hecho esto, qué es en comparación con lo que tu has sufrido por mí, por lo que tu me has soportado.
Perdona nuestras ofensas: confesión:
Ex de conciencia... acudir al Espíritu Santo, a la Virgen, al Ángel custodio.
Dolor de los pecados. Dolor de amor, por ser quien es, y por ser nosotros quienes somos.
Propósito de la enmienda, firme, eficaz.
Decir los pecados al confesor... es Cristo. Algunos al confesarse hablan al cura como con Cristo.
Cumplir la penitencia, cuanto antes.

jueves, 7 de noviembre de 2019

Oración

Señor, enseñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos. Cuando os pongáis a orar decid: Padre nuestro que estás en el cielo,...
Es, por supuesto la oración mejor, más perfecta:
Padre, llamamos a Dios padre, que nos quiere más que todas las madres del mundo. Somos hijos suyos, esto es lo que da razón de nuestra vida.
Que estas en el cielo. El cielo no es un lugar, es un estado. Estar con Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, con todos los Ángeles y Santos. Con toda la maravilla del universo transformado.
Santificado sea tu Nombre: querido y reconocido  y alabado por todos los hombres.
Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo... amar la voluntad de Dios, querer la voluntad de Dios. Ése es nuestro fin. Señor, lo quieres, pues yo también lo quiero... No hemos de querer que Dios haga nuestra voluntad, sino que nosotros hagamos la suya... En la confesión frecuente, en la dirección espiritual, en las indicaciones del Espíritu Santo.
La oración es omnipotente.
La oración ha de ser humilde, confiada, perseverante.
O porque rezamos mal, o porque no nos conviene o porque hemos de perseverar más.
Conviene orar siempre y no desfallecer: por la mañana, por la noche, durante el día... imaginándonos la capilla.
Qué no sabes orar?, dile a Jesús: Sr que no se hacer oración. Y ya has empezado ha hacerla: oración mental.
Hablar de Él, de ti, éxitos, alegrías, ambiciones nobles.

La oración de los hijos de Dios, no la oración de los hipócritas... templo: el publicano y el fariseo.

Pídeme, y te daré las naciones en herencia, y extenderé tus dominios hasta los confines de la tierra. Nos dice el Señor. Y se lo pedimos todo para el, para su gloria.
Acudir al Espíritu Santo, que es quien nos ha de santificar. A la madre de Dios, que es nuestra Madre. Y a nuestro Ángel custodio.

sábado, 19 de octubre de 2019

Sinceridad

Dios nos conoce mucho más que nosotros mismos. Penetra en nuestro corazón y en nuestra alma y nos quiere con locura. El conocer lleva al querer. Ese ojo en el triángulo con que a veces se representa a Dios que todo lo ve, no es para producirnos inquietud, sino amor, confianza, porque Dios es nuestro Padre que nos quiere locura. Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo. O, que quiero quererte.
Antiguamente, los artesanos tapaban con cera los pequeños defectos de los muebles, y así quedaban, aparentemente, perfectos. Nosotros no hemos de hacer lo mismo con nuestras miserias y defectos ante nosotros mismos, ante Dios ni ante los demás... hemos de presentarnos tal como somos. Pero ser salvajemente sinceros no es ser maleducados. No se trata de expresarse como nos venga bien. La sinceridad no es grosería.
Lo malo no es hacer las cosas mal, sino haberlas mal y pensar o decir que las hacemos bien.
Conócete a ti mismo, decían los sabios griegos, en concreto Sócrates. Tenemos defectos y virtudes; hemos de procurar desarrollar las virtudes y los defectos que vayan desapareciendo, aunque nunca desaparecerán. Se dice que la soberbia muere horas después de morir nosotros.
Santa Teresa decía que la humildad es la verdad. Conocer nuestras virtudes y dar gracias a Dios es muy bueno. Y conocer nuestros defectos también es muy bueno, pues nos ayuda a ser humildes y a querer a los demás con sus defectos, ser comprensivos.
Sinceridad de corazón... rectitud de intención. No ir con intenciones torcidas. Ser sencillos y prudentes.

martes, 15 de octubre de 2019

Liturgia de la Palabra

Y el Verbo -Palabra- de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros.
El Concilio Vaticano II expresó que la Santa Misa ha de ser la raíz y el centro de la vida de un cristiano. De modo que hemos de convertir todo nuestro día en una Misa. Eso no es que la Misa dure todo el día, sino que todo lo que hacemos en el día lo ofrezcamos o demos gracias en la Misa que hayamos podido oír, o seguir en la tv o simplemente imaginándola que se ha celebrado en la capilla. No se puede amar nada que no se conoce. Y el modo de conocer al Señor son los Evangelios.
Recordamos que la Misa se divide en dos partes, la liturgia de la Palabra y la liturgia Eucarística. En la liturgia de la Palabra se leen y consideran los Salmos y textos del Antiguo y Nuevo Testamento. En la liturgia Eucarística se confecciona la Eucaristía y comulga el sacerdote y se la da a comulgar a los fieles.
La semana pasada hablamos un poco de vida Eucarística, hoy veremos un poco de la Palabra. Pan y Palabra: Hostia y oración. Fides ex auditus.
Recalcamos: podemos tratar a Cristo, mejor dicho, Cristo se nos presenta de dos maneras: en el Pan y en la Palabra.
El Cardenal Ratzinger, citando a San Pablo decía:
A la comunión con Dios se accede a través de la realización de la comunión de Dios con el hombre, que es Cristo en persona; el encuentro con Cristo crea comunión con él mismo y, por tanto, con el Padre en el Espíritu Santo, y, a partir de ahí, une a los hombres entre sí. Esa comunión se realiza mediante los Evangelios y en la Eucaristía.
Los evangelios nos permiten conocer la humanidad del Señor en su paso por la tierra.

No hay que leer los Evangelios como un libro de aventuras por ejemplo, sino como un libro que nos lleve a conocer al Señor y a amarle, a hacernos amigos suyos y de sus amigos: que nos aumente la fe, la esperanza y la caridad.

El Nuevo Testamento se abre con cuatro libros que llevan el mismo título: «Evangelio». Estos libros están en el corazón de la Sagrada Escritura «puesto que son el testimonio principal de la vida y doctrina del Verbo Encarnado, nuestro Salvador». La palabra «evangelio», de procedencia griega (euangélion), significaba originariamente «buena noticia».
Al comienzo de su ministerio público, Jesús invitó a creer en el Evangelio del Reino de Dios, la buena noticia del advenimiento del Reino que Él anunciaba y que llegó con Él. Esa buena noticia de la salvación tenía, y tiene, que alcanzar al mundo entero; por eso, al final de su vida terrena, envió a sus Apóstoles a predicar el Evangelio a toda criatura. La predicación apostólica acerca de la vida y las enseñanzas de Jesús es así «Evangelio».
Leyendo los evangelios o lo que podemos oír por la tv, o alguien que nos lo lea, conocemos a Jesús. Hemos de leerlos como metiéndonos en ellos como un personaje que actúa, le dice cosas, le pide, le cuenta lo que le pasa... en público o a solas, como Nicodemo. Imaginándonos como una película en la que somos actores. Nos ayuda a hacer oración.